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El Estado Chileno ha asumido la visión de los Derechos Humanos en sus políticas públicas, lo que implica un cambio en la construcción de las mismas, pero principalmente en la concepción del rol de las personas en situación de exclusión social, para reconocerles su carácter de titulares de derecho (sujetos de derechos) y no sujetos en condición de precariedad o con necesidades de ser asistidas (entre los que se encuentran los pueblos indígenas, minorías sexuales, tercera edad, niños, niñas y adolescentes, y migrantes). Esto implica desde la ciudadanía, la exigibilidad de garantías por parte del Estado para la realización de dichos derechos y los mecanismos para hacerlos valer cuando éstos no se hayan concretado.

La participación ciudadana en el ámbito cultural le implica al Estado tanto el reconocer los derechos en el campo de la cultura, como favorecer el fortalecimiento de la relación entre el Estado y las/os ciudadanos integrándoles en el diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas culturales.

El Programa Cecrea es una “oportunidad para el desarrollo de las capacidades creativas en un espacio de colaboración y aprendizaje mutuo” (Modelo Educativo Cecrea, 2016:03), cuyo propósito es potenciar, facilitar y desarrollar el derecho a imaginar y crear de niños, niñas y jóvenes a través de procesos creativos de aprendizaje que convergen en las artes, las ciencias, las tecnologías y la sustentabilidad.

Resulta relevante la Convención de los Derechos del Niño (1989), para el modelo Cecrea, ya que esta permite articular una nueva forma de ver y relacionarse con los niños y niñas tanto a nivel individual, como grupal y social de manera institucionalizada, ya que cambia su figura normativa, pasando de ser un “objeto” de protección para convertirse en “sujeto titular” de derechos a ejercer. Establece cuatro principios generales, la no discriminación (art. 2), el interés superior del niño (art. 3), el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo (art. 6) y el derecho a expresar su opinión y que se le tenga debidamente en cuenta (art. 12).

Los espacios de participación ciudadana de niños, niñas y jóvenes, deben ser tendientes a consolidar la democracia, es en el espacio local donde ellos/as desarrollan gran parte de su actuar (familia, escuela, barrio) social y afectivo, siendo un lugar de vinculación por excelencia.

En esta línea el Programa Cecrea se hace responsable de ser una respuesta efectiva y concreta de espacio de participación infantil desde lo local, con incidencia real y efectiva de los NNJ, articulado con una política nacional.